12 abril 2005

Vivir en un "sin vivir"

Estoy empezando a sufrir eso de que el campo es muy sacrificado, que da muchos disgustos, y demás sabiduría popular. Aunque casi no he empezado ya estoy dándome cuenta de lo pequeños que somos ante la naturaleza y sus cambios. Y las plantas más.

Estos días ha hecho frío en Madrid. No mucho porque es primavera, pero lo suficiente como para que nos quedemos helados (ya estábamos pensando en el verano) y para que mis plantas sufran un poco.

Podría no haberme preocupado por ellas. Total, es lo que he hecho toda la vida, pero ahora me siento un padre primerizo y estoy más pendiente de mis delicadas plantitas que de mi delicada mujer. Mi mujer, que también tendrá mucho que decir en este huerto, por supuesto.

Pues lo que decía: Que estos fríos no me dejaban tranquilo, y como ya tengo algunos plantones saliendo pues tenía que hacer algo, porque no podía ser un nuevo fracaso (yo es que siempre he tenido mala suerte con las plantas, eso no os lo había dicho).

Comencé entonces a hacer de McGiver y mediante unas bolsas convenientemente cortadas, realicé unas protecciones de lo más feo, pero también de lo más práctico. Así, mediante los plásticos, pinzas y cuerdas, protegí mis plantitas por las noches. Por el día temía que se recocieran bajo el plástico, asi que así estaba: Por la noche las tapaba, por la mañana las destapaba.

Y total, para que aparecieran las puntas de los brotes un poquito quemadas, lo que imagino que será que se han quemado por el frío... Ya veo lo que puede pasar si te viene una helada a destiempo. Ahora ya sí que no tengo prisa por plantar. Lo haré todo a cubierto y lo sacaré cuando ya esté fuerte y grande, que no estoy yo para disgustos.

Por otro lado tengo a los pájaros salibando ante las delicias que les esperan: brotes, frutos, etc... Y no se quien dijo que todos estamos en el mismo barco y que se puede compartir sin miedo a que te dejen sin nada, pero yo es que convivo con unos mirlos más grandes que mi puño, que deben comer como un hijo adolescente.

Como la escopeta de perdigones no está bien vista y luego tendría que deshacerme de cadáveres, tengo que pensar algún tipo de solución con vuestra ayuda, un poco más ecológica.

Como veis, ya estoy sufriendo. Comienza el camino de piedras que espero, eso sí, acabe en el paraíso de mis ensaladas, compotas y macedonias.

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